Y ahora ya soy viejo


Cuando vi como miraban los hombres del Nilo,
quise sus ojos;
cuando vi como corrían los cazadores de canguros,
quise sus piernas.

Siempre he querido lo mejor para mi cuerpo:
ojos y piernas para ver e ir mejor.

Cuando a los espartanos vi luchar, pedí;
cuando vi amar a madres bárbaras, pedí.

Sus brazos por defensa,
sus pechos por pasiones,
su Historia por mi historia.

He sido muy ambicioso, lo reconozco.

Cuando vi como creaban por las siete colinas,
quise sus almas;
cuando vi la justicia de la naturaleza,
quise su corazón y su semilla.

Quise esas almas para hacer mis ideales;
quise ese corazón en mi naturaleza.
Quise semillas para el tiempo del amor;
quise de todo lo perfecto junto a mí:
caballos del Egipto, centauros del Olimpo…

Y ahora ya soy viejo y luzco un monstruo.