Del pasado al porvenir



Entrevistó: Ciro Bianchi Ross, revista Cuba Internacional
de Diciembre del 1973

A los 3 años cantó, en un programa de radio, una canción titulada Viajera y a los 7 inició estudios de piano que abandonó por razones ajenas a su voluntad poco tiempo después, para recomenzarlos una y otra vez hasta que a los 16 cambió definitivamente el piano por una guitarra: había sido llamado a integrar las filas del Servicio Militar y no podía entrar a las mismas con un piano a cuestas. En las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) comenzó a componer. Sueño del colgado y la tierra y Quédate pertenecen a esta época. Con ellas debutó en Música y estrellas, programa de la TV nacional, un martes 13 de 1967.

¿Cómo fueron las primeras cosas que compusiste?

En cuanto a contenido, básicamente amorosas; en lo formal...mira, yo empiezo a componer absolutamente desligado de influencias directas, sin estar adscrito a un estilo, a una tendencia. Es decir estaba en blanco y sólo arbitrariamente podía proveerme de lo que me interesase. La música que hacía –de alguna manera hay que llamarle- podía tener tanto de un bolero como de cualquier otra forma musical. Era silvestre, primitiva, muy ingenua y dotada, por tanto, de toda la ingenuidad que la libertad es capaz de dar.

¿Podría hablarse de una continuidad entre aquellas primeras cosas que compusiste y las que hiciste después y las que haces ahora incluso?

No creo que haya una continuidad coherente. Con el transcurso del tiempo me he incorporado conceptos nuevos, el trabajo profesional me ha endurecido, he estudiado un poco diferentes aspectos de la música y todo eso, indudablemente, ha dado un resultado que se ve en las últimas cosas que he hecho. Lo único que continúa es el músico, que también ha cambiado porque de otra manera no hubiera cambiado su canción.

Yo también canté en tonos menores, /yo también padecí de esos dolores, /yo también parecía cantar como un santo, (...) pero me fui enredando en más asuntos / y aparecieron cosas de este mundo: /fusil contra fusil, /la canción de la trova /y la era pariendo se puso de moda.
(Debo partirme en dos).

Háblanos de tu acercamiento a la canción social.

Durante mi estancia en las Fuerzas Armadas comencé a hacer canciones de contenido social. Yo no me dije: voy a escribir canciones con contenido social, Sino que esa temática brotó en mí de manera espontánea. La primera que compuse dentro de esta línea se tituló ¿Por qué? Y se insertaba en el marco de la lucha contra la discriminación racial. A partir de ella comencé a detenerme más a menudo en las cosas que me parecieron más significativas del momento. Lo social se hace entonces una constante. Hubo razones ambientales que influyeron, ¿no? Formaba parte de nuestras Fuerzas Armadas y trabajaba en una sección política. Eso me vinculaba a una serie de cuestiones y, lo que es más importante aún, me vinculaba de una manera revolucionaria...Volvamos a la pregunta anterior: sí, hay una continuidad en lo que he hecho. Está en la forma de mirar las cosas y de proyectarlas, en la forma de percibir la realidad y de expresarla.

¿Hasta qué punto tu incorporación al Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC ha sido para tu obra continuidad y ruptura?

Podría señalar en mi trabajo distintas etapas, etapas marcadas por el desarrollo cultural, por el desarrollo técnico en la guitarra y la voz, por la manera de hacer las canciones y la forma de decir. Mi incorporación al grupo marca una nueva etapa; pero ella, a mi modo de ver, no entraña una ruptura con lo que hice anteriormente, sino un enriquecimiento. Con anterioridad, para componer, para cantar, no tenía que pedirle nada a nadie, no tenía que consultar con nadie. A partir de mi entrada en el Grupo, tengo que contar con el bajista, con el pianista, con el resto de los compañeros que lo integran. El hecho de trabajar en equipo con una serie de compañeros entre los cuales se encuentran algunos de los mejores músicos jóvenes de nuestro país, es altamente positivo y ha acelerado mi desarrollo, incluso en el sentido humano. Es una experiencia que no me ha despersonalizado; pero sí me ha desindividualizado.

Con el Grupo de Experimentación Sonora del ICAIC ha trabajado en la música de varios documentales y largometrajes, entre los que se encuentran. Al sur del Maniadero, Testimonio, El hombre de Maisinicú y La nueva escuela.

Como compositor, ¿qué hechos te han influido más?

El primero de todos, es mi incorporación a las Fuerzas Armadas ya que ahí empecé a componer. Y por supuesto, la Revolución en general influye mucho. Sin ella no sería lo que soy ni pensaría como pienso. También influyen hombres: el Ché, por ejemplo. Sin él, sin el conocimiento de su actitud, no hubiera escrito buena parte de mis canciones.

¿Por cuáles poetas, por cuáles músicos te sientes influido?

Por Pablo Milanés. Y desde el punto de vista técnico por gente como Juan Elósegui, violista de la Sinfónica, que fue mi profesor de solfeo y de muchas cosas más. También por Leo Brouwer, indudablemente. Y por Sindo Garay, los Beatles, Beethoven y mucho Vivaldi. César Vallejo está presente de una manera espantosa e ineludible. Y Martí y sus poemas.

Revuelve con sus canciones en lo íntimo y en lo colectivo haciendo un recorrido que va desde el pasado al porvenir. Lanza desde ellas una mirada hacia su interior y el interior de todos. No cuesta nada mirarse para adentro, dice en Resumen de noticias, y sabe que hay que desnudarse física y espiritualmente para dejar a un lado mucho de lo que de una forma u otra nos han inculcado a lo largo del tiempo, de manera que sus canciones son un no a la hipocresía, el conformismo, a lo dogmático.

¿Qué te has propuesto con tus canciones?

Acercarme a los demás. Acercar a los demás a mí.

¿Juega el elemento autobiográfico un papel muy importante en tu obra?

Sí, siempre ha jugado un papel muy importante. Muchos de los recuerdos que proyecto en mis canciones corresponden a un período de mi vida que se extiende entre los 10 y los 12 años. Mi familia que se había trasladado a La Habana, volvió a San Antonio de los Baños, mi pueblo natal. Gané entonces una libertad nueva, tuve una serie de aventuras distintas que fueron muy importantes para mi formación, y mi vida transcurrió con menos prisa que en la ciudad. Como ves, no me salvo de los recuerdos; pero ¿quién es el que se salva?

¿Cómo compones tus canciones?

De mil maneras. Nunca de una forma igual a como he compuesto la anterior. Para mí, componer una canción forma parte de un método práctico que no tiene regla. Es un acto cotidiano y espontáneo.

De una esmeralda /del mar traigo una historia. /No es muy completa: aún no se ha terminado. /Yo no la escribo, /la escriben muchos hombres. /Yo estoy con tiempo /para hacerlo en sus nombres. (Voy a cantarle al porvenir).

¿Qué tema has abordado en tus composiciones?

Mis temas son los que pueden conmover a cualquier integrante de mi generación, y los he enfocado de una manera parecida a como puede hacerlo cualquiera que haya vivido en mi ciudad y sea de mi extracción social. Estoy marcado por la clase de mis padres y me muevo en una etapa de transición. Esto es importante tanto para la anécdota como para el contenido y la forma.

¿Cuántas canciones has compuesto?

No sé. Si me preguntaras cuántas eficaces, cuántas efectivas he compuesto, te respondería que muy pocas verdaderamente útiles.

Me digo comprometido totalmente y de una vez: /el tiempo me hala la manga, quiere que vaya con él. /Mi compromiso es sencillo, sólo hay dos formas de estar: /o bien cogiendo el martillo, o bien dejándose dar. (Los compromisos).

¿Cuáles son tus criterios para juzgar la utilidad de una canción?

Que se ponga en contacto directo con su realidad, que se comunique con los básicos intereses del hombre. Solamente esto permite establecer una ayuda recíproca entre el hombre y la canción. En ello reside, para mí, la eficacia fundamental de un canto. Componer por componer, cantar por cantar, son cosas que nunca he entendido.

De las canciones que has compuesto, ¿cuáles son las que consideras eficaces?

No podría señalar títulos; pero sí decir que han sido eficaces las que puedan haber influido en el desarrollo intelectual del pueblo de manera positiva. Algunos hablarán de otra eficacia. En definitiva, el concepto de eficacia está subordinado a la ideología del que lo emplee.

A tu juicio, ¿qué papel está jugando la nueva canción cubana?

Lo que se ha llamado nueva canción cubana – y que prefiera llamar nueva trova – es, formal y temáticamente, un producto de los años que vivimos. No creo que pueda decirse que es la expresión acabada de la Revolución; pero sí la expresión de hombres de ésta época, que es revolucionaria. Somos hombres de transición y todos los embates de este período están en la nueva trova. Esto nos dice que las cosas están cambiando. Es la primera vez que en nuestro país lo ideológico y lo político, juegan un papel de primer plano en los elementos de una canción. En las canciones que integran la nueva trova, el pueblo a veces puede reconocer su camino, sus emociones, la conciencia que la Revolución, ese gran generador, ha desarrollado en todos.