Entrevistas


La realidad social no puede más ni menos que manifestarse

Entrevistó: Revista Devenir No.18, Argentina
Julio del 2010

Desde Cuba y por la vía del correo electrónico, el trovador accedió a una entrevista donde a partir de su disco 'Segunda cita' repasó ideas, motivaciones y claves de un camino que le pone música y palabras a nuestros mejores sueños. Las excusas pueden ser un asunto hermoso y motivador. Para fundar esta sensación en torno a un término poco entrañable, para los que preferimos forzar al destino, debe decirse que la edición argentina de 'Segunda cita', el más reciente álbum del trovador cubano Silvio Rodríguez, fue la que permitió obtener una charla –a través del correo electrónico- con un artista esencial y referencial para avistar una cultura latinoamericana de excelencia que se obliga al testimonio comprometido sin arriar la belleza, el riesgo y el buen gusto.

Nacido en San Antonio de los Baños el 29 de noviembre de 1946, el autor, poeta, guitarrista y cantante es un creador y una voz valiente, valiosa y autorizada para desplegar un temario donde arte y política, ideología y creaciones, sueños concretados y por hacer, forman parte de una misma lengua a la que enaltece desde una trayectoria que sin sobresalto alguno puede visitar el presente.

De este lado del gélido vidrio de la PC nos entusiasmamos con la posibilidad y apostamos al diálogo. En un barrio habanero de la isla revolucionaria que aprendimos a amar a través de sus canciones, Silvio recoge el guante y hace de nuestras inquietudes un hecho razonado y caliente que potencia la palabra y alumbra el presente y sus periferias.

En este disco y con Tonada del albedrío retoma agudamente el tema de los roles a asumir frente al poder político ¿de qué modo explicaría ese delicado equilibrio que en su caso le ha permitido ser una referencia de la Revolución sin perder el tono propio y crítico?

Yo empecé de esa manera espontáneamente, porque me nacía. Después fue que traté de explicármelo. Esto lo conté hace 20 años en una canción llamada Juego que me regalo un seis de enero (y perdóneme que me cite): ''Haciendo crítica social / me perfumé de valiente, / creyeron que era disidente / y no era más que natural/''.

En Tonada... y además de citar al Che Guevara, alerta acerca del peligro de convertirse en eco del ''pensamiento oficial''...

Los asalariados al pensamiento oficial del norte son los primeros a los que no deberíamos escuchar en nuestras circunstancias.

Al respecto ¿Cómo vive el presente político latinoamericano?

Veo el presente de Latinoamérica como una gran esperanza abierta, sobre la que se encapotan los peligros. Hay una serie de procesos positivos nuevos, cada uno tratando de aprender de la Historia sin traicionar su originalidad. No puede ser de otra forma porque la realidad latinoamericana en algunos sentidos tiene analogías, pero en otros es muy específica y característica. Así que no creo que en la imitación estén los mayores riesgos.

Yo considero que el gran enemigo no ha perdido ni un átomo de agresividad, aunque obviamente se ha debilitado. Y que todas las veces que pueda repetir la salvaje experiencia de Chile, lo va a hacer. Bien cercano tenemos el dramático caso de Honduras, que habla por sí solo. Cuando en el Congo derrocaron y asesinaron a Patricio Lumumba, el Che dijo: ''no se puede confiar en el imperialismo ni un tantico así''. Es obvio que esa frase todavía tiene una gran vigencia.

LO QUE SEGUIRÁ SOÑANDO

Tan acostumbrado a conjugar el futuro, que atraviesa sus canciones y su honda mirada acerca del ser humano y el mundo, el músico no se atreve a dotar de fechas y precisiones la posibilidad, por ejemplo, de reencontrarse en directo con el público argentino.

''Si el disco gusta y veo que vale la pena salir a presentarlo, lo haría. Aunque para eso –comenta- me tengo que poner de acuerdo con los músicos, porque todos tienen sus propios proyectos. Yo no quisiera condicionar un posible regreso a la Argentina a si gusta o si no gusta mi último disco. Ojalá no muy tarde tengamos la oportunidad de reencontrarnos''.

A la espera de esa decisión y de sus alcances, sí es capaz de narrar qué tareas artísticas ocupan su actualidad. ''Ahora mismo escribo la música para 'Afinidades', la opera prima como directores de los actores Jorge Perugorría y Vladimir Cruz. Después me espera más música para cine, para un animado llamado 'Meñique'. Y por mi cuenta sigo haciendo canciones, me gusta mucho hacer canciones, no creo que pueda parar y que supongo van a salir a guitarra y voz''.

Por si esas actividades del cine a las cuerdas de su guitarra no bastaran, Rodríguez va a volver a asomarse a su pasado como hiciera con 'Érase que era' en 2006 cuando al publicar esa placa escribió ''digamos que prefiero provocar reflexiones que agitar. Creo que los pensamientos tienen mucho que ver con mi trabajo, como también las emociones y los sentimientos. Y es que mis canciones vienen de lo que le sucede a la gente, a mí mismo; ideas, emociones, sentimientos que el acontecer humano me provoca, que me hacen desear expresarlos con música, para compartirlos''.

En la introducción del cuidado trabajo donde retomó parte de las canciones que urdió entre 1968 y 1970, dedicó la aventura ''a aquellos años provocadores; a la diversidad que nos hizo; a mi soñadora, contradictoria y entrañable generación''.

En diálogo con DEVENIR, a mediados de 2010, anuncia que ''ahora estoy mezclando grabaciones inéditas que hice en los 80 con Afrocuba y en los 90 con Diákara. Son dos discos posibles para este año, con grupos semejantes en cuanto a calidad musical pero muy diferentes en sonoridad''.

RECUERDOS DE LA NUEVA TROVA

El Movimiento Nueva Trova Cubana nació formalmente cuando el 18 de febrero de 1968 Silvio compartió con Pablo Milanés y Noel Nicola un concierto en Casa de las Américas.

El entramado de carácter nacional y con un organigrama similar al de un partido político, le dio status formal a una camada de artistas que modificaron la sonoridad imperante en la Isla a golpes de guitarra y poesía.

Lejos de la alegría, la rítmica y el sabor de las músicas bailables caribeñas, los nuevos trovadores fueron capaces de reactualizar otra tradición afincada en Cuba desde mediados del siglo XIX y que supo alcanzar masividad en los primeros años del siglo siguiente gracias al aporte de autores como Sindo Garay y Manuel Corona.

A nueve años del triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro, Ernesto Che Guevara y Camilo Cienfuegos los jóvenes creadores –entre los que también destacaban Vicente Feliú, Sara González, Augusto Blanca, Frank Delgado y Pedro Luis Ferrer- se agruparon en un Movimiento capaz de traducir su tiempo.

''La Nueva Trova es, formal y técnicamente, un producto de los años que vivimos. No creo que pueda decirse que es la expresión acabada de la Revolución; pero sí la expresión de hombre de esta época, que es revolucionaria'', explicó Rodríguez en 1973, según se volcó en el libro Silvio: que levante la mano la guitarra (1984).

Desde el presente, le preguntamos: tras tanta agua bajo el puente ¿cómo analiza la función –sobre todo a nivel internacional- de la Nueva Trova en la difusión de la Revolución?

Nos recibían de aquella forma, pero yo le puedo asegurar que jamás nos creímos semejante cosa. Como veníamos de Cuba el mundo nos preguntaba lo que quería preguntarle a nuestro país, a la Revolución. Nosotros respondíamos lo que pensábamos, abrumados por el peso de la responsabilidad. Sin duda era algo que nos honraba, pero siempre sentimos que aquel papel que nos atribuían no nos correspondía. Alguna vez incluso nos buscamos un regaño a nuestro regreso. Por eso muchas veces aclaré que no me sentía representante más que de mi propio trabajo y de mis propios pareceres. Cuando las opiniones personales se amplifican, puede suceder de todo.

¿Cree que fue esa actividad fronteras afuera la que terminó menguando la presencia y la actividad de la Nueva Trova como Movimiento?

Puede que eso haya influido. Éramos un movimiento casi masivo. Imposible que trascendiera todo el mundo, al menos durante todo el tiempo; eso nunca ha pasado ni con movimientos mucho menos numerosos. Primero quedó relegada a una especie de segundo plano gente con obras muy sólidas, como Noel Nicola, Vicente Feliú, Martín Rojas, por sólo mencionar algunos de los que hacían sentir su calidad. Llegaron a primeros planos otros muy buenos, que vivían en provincias, como Augusto Blanca y Lázaro García.

En 1985, en Moscú, un dirigente me confió que la nueva trova pasaría a ser una sección de la brigada Hermanos Saíz, que agrupa a los jóvenes artistas cubanos. La verdad es que por entonces ya todos éramos lo suficiente mayorcitos como para integrar una agrupación juvenil. Entonces muchos volvieron a sus oficios o continuaron sus estudios. Miguel Escalona, un trovador camagüeyano que siempre he respetado, continuó de maestro y desde ese digno puesto social siguió haciendo excelentes canciones, hasta que hace unos años se murió.

LA HERMOSA POSIBILIDAD DE UNA ''SEGUNDA CITA''

Siete años después de 'Cita con ángeles', el artista propone una 'Segunda citaen que de la mano de los querubines estrena la posibilidad de reincidir en un tema para ''por primera vez plantearme un mismo motivo, un recurso como continuidad. Sencillamente me pareció válido y lo usé'', explica ante la consulta sobre esta rareza en su obra.

''La posible coherencia de cualquier trabajo cancionístico se da generalmente en dos planos que se complementan: el ético y el estético. Y hasta que hacemos la última canción es, más o menos, una asignatura vigente'', abunda para que quede claro.

Suele decirse que ''segundas partes nunca son buenas'', pero usted propuso una 'Segunda cita' de la que salió victorioso ¿Cómo fue el trabajo artístico de profundizar en las alturas de aquella 'Cita con ángeles'?

Me propuse usar el mismo recurso de los ángeles de la guarda, que tratan de solucionar algunos problemas de los mortales. 'Cita con ángelesfue un disco inspirado por la agresión a Irak y ampliado a situaciones extremas de diversos momentos de la Historia y los países. 'Segunda cita' tiene como protagonistas, se mencionen o no, los ángeles de la guarda que velan por los cubanos.

¿Al encarar cada nuevo trabajo le pesa el tránsito por el que es vastamente reconocido, por el que tantos lo consideramos el máximo poeta de la canción iberoamericana?

Muchas gracias, pero eso me parece una exageración. Y la verdad es que no pienso en los resultados de lo que he hecho cuando estoy amasando un nuevo material. Pienso en lo que he hecho sólo para tratar de no imitar lo que ya hice. Y no es sólo una divisa artística que me propuse desde que empecé. Es que repetirme me aburre. Y no sabría proponerles a otros lo que a mí mismo no me ha convencido.

Capaz de abrir nuevas ventanas en torno a un estilo que lo contiene y define, para estas canciones se permitió desplegar un entramado sonoro que bucea en las rítmicas de su tierra y también en sorprendentes arrebatos jazzeros que lo pusieron en diálogo con una enorme cantidad de jóvenes instrumentistas.

Al hacer un repaso por los nombres que lo acompañan, cuenta que ''Oliver Valdés, el baterista, trabaja conmigo hace más de cinco años junto al trío Trovarroco y Niurka González. Robertico Carcassés, el pianista y director musical, vino a verme hace una década para que hiciéramos algo juntos. Él es un muchacho que constantemente tiene varios proyectos a la vez, a veces musicalmente muy diferentes. Le gusta la canción, las hace y ha acompañado a trovadores como Santiago Feliú. Aquella vez yo no podía pero lo tenía presente, sabía que iba a ocurrir. Feliciano Arango, el bajista, fue fundador del grupo de Emiliano Salvador, un gran pianista y compositor fallecido, que fue compañero mío en el Grupo de Experimentación Sonora, a principios de los 70. José Carlos Acosta también viene del grupo de Emiliano. El resto son músicos habituales de Interactivo, ese elenco inmenso y variado que rodea habitualmente Carcassés''.

Como para entregar una completa radiografía de aquellos que lo secundaron, agrega que ''a Haydée Milanés la vi nacer y ahora la admiro por su voz maravillosa, además de que heredó el prodigioso oído de su padre. Melvis hizo en 2008 una gira conmigo por 16 prisiones cubanas y la admiro y la quiero mucho. El resto son músicos de la sinfónica o alumnos del Instituto Superior de Arte, a los que siempre acudo''.

En Segunda cita se permite una nueva visita a la realidad cubana con Sea señora a la que usted mismo definió como ''un exabrupto'' ¿qué podría aportar como reflexión acerca del presente de su patria?

Sea señora es un exabrupto porque salió como un borbotón. Es una de esas canciones que casi no se piensan, que ya están maduras cuando agarras la guitarra y brotan completas, de un tirón. Eso suele ocurrir cuando las ideas se han ido rumiando durante algún tiempo, antes de llevarlas a la práctica. Y es que a veces la realidad social no puede más ni menos que manifestarse.

En el flamante repertorio aparecen explícitos homenajes a Violeta Parra (en Carta a Violeta Parra) y a César Portillo (Demasiado) ¿además de que los cita como referencias propias qué puntos en común encuentra entre ambos autores?

Ambos han sido genios de la canción popular, con obras que perdurarán mientras exista la costumbre de cantar.

OJALÁ: DE LA CANCIÓN AL ESTUDIO

Ojalá es uno de los títulos emblema de la vasta obra de Rodríguez y, desde hace 18 años, el nombre que escogió para un estudio de grabación por donde pasa buena parte de la producción musical cubana de los últimos tiempos.

Ojalá no es una productora. Apenas es un modesto estudio de grabación construido en un pequeño cuarto de una casa. Cuando lo fundamos, en 1992, tenía equipamiento de punta. Todavía tenemos un magnífico piano Steinway & Son, que prefieren algunos pianistas. Ojalá ha servido para que graben trovadores sin medios, estudiantes que necesitan mandar demos a concursos, artistas que se han pasado la vida cantando y nunca hicieron un disco. También hemos grabado la integral de piano del Maestro Harold Gramatges y el disco 'Homo-Ludens', del Maestro Leo Brouwer. Los dos cd's de piano y voz que han hecho Omara Portuondo y Chucho Valdés, fueron grabados en Ojalá. También cuando el movimiento de hip-hop comenzó en Cuba y nadie le hacía caso, Ojalá donaba su estudio para que grabaran los ganadores de los primeros festivales que se hicieron. Y, desde 'Domínguez' hasta hoy, yo he grabado allí también todo lo mío, exceptuando 'Expedición', porque en el estudito caben muy pocos músicos a la vez'', detalla acerca de uno de los ámbitos donde impera la música.

Más allá de la modesta descripción de ese espacio, Ojalá también estuvo involucrado en la hechura del documental ''Hombres sobre cubierta'' que recupera la travesía que durante cinco meses de 1969 unió a Silvio con los marinos del pesquero cubano Playa Girón y que relatamos en DEVENIR 13, de marzo de 2009, en una entrevista con Alejandro Ramírez, uno de los directores del filme.

Yo me limité a decir que sí a Alejandro Ramírez, Ernesto Pérez y demás jóvenes talentosos, autores del proyecto. Ellos lo hicieron todo: localizaron a los amigos dispersos, algunos de los cuales veía (y veo) a menudo y nos llevaron a las locaciones, donde nos pusimos a conversar. Fueron dos días de filmación y la verdad es que lo pasamos muy bien, rememorando. Creo que la película recoge aspectos principales de aquel viaje, tanto en lo anecdótico como en lo subjetivo. El del Playa Girón fue un viaje iniciático, como unos años antes lo había sido mi vivencia como alfabetizador en la Ciénaga de Zapata, o como unos años después resultara mi experiencia internacionalista, durante la guerra de Angola.