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Silvio en los barrios, noche de fiesta y de cariño


21 de noviembre del 2016

Por: Víctor Casaus
Fotos: Gabriel Guerra Bianchini

La gente amiga de Ojalá me ha pedido que escriba esta nota urgente para comentar en Cubadebate con ustedes lo que ocurrió anoche en la Plaza del Cristo, en La Habana Vieja, durante el concierto número 77 de Silvio en los Barrios.

Es una alegría múltiple para mí, en primer lugar porque en su palabras iniciales Silvio dedicó ese concierto a tres acontecimientos que resultan queridos y compartidos: las celebraciones de los 20 años de Centro Pablo, que hemos estado realizando a lo largo de este 2016; del 18 aniversario de A guitarra limpia, el espacio de todas las generaciones y todas las tendencias de la nueva trova cubana; y la recordación de la memoria de Pablo de la Torriente Brau, que cayó 80 años atrás en Majadahonda, defendiendo la República española agredida por el naciente fascismo.

Silvio inició la noche con esas dedicatorias emocionantes e hizo la presentación de la artista invitada, la rapera chilena Ana Tijoux.

Con su grupo la joven artista que se encuentra en Cuba en estos días estremeció la atmósfera de la Plaza del Cristo con sus sonoridades contemporáneas y la pasión de su voz. Los conciertos de esta Gira interminable sumaron así esta entrega a la diversidad de artistas, géneros musicales y personalidades que han acompañado estos conciertos, como para recordarnos que, en ese sentido, la música es una sola y que en esa diversidad deseable se encuentran también las claves de sus riquezas fundamentales.

En este concierto también efectuamos, como siempre, una donación de libros realizada por el sello editorial Ojalá, el Instituto Cubano del Libro y las Ediciones La Memoria del Centro Pablo. Como comenté allí, mientras hacíamos esta entrega a la Escuela Secundaria René Fraga de esa comunidad, esta acción de Silvio en los barrios ha estado acompañada siempre de ese otro aporte cultural, que queda en las manos de los habitantes de la comunidad, acercando no sólo la música excelente que llega hasta sus calles, sino los tesoros de la palabra escrita en las decenas de libros destinados al disfrute y la reflexión.

El concierto de anoche en la Plaza del Cristo incluyó entonces esos elementos que han acompañado en estos cinco años las decenas de presentaciones populares. Pero además coincidieron, bajo la noche habanera, otros sucesos memorables que apoyan el título de esta crónica urgente: junto a la fiesta que el concierto regaló a los presentes, el fulgor del cariño brilló en tres entregas realizadas desde el escenario improvisado de la calle Villegas.

Allí Silvio recibió el regalo fraterno y solidario de la gente amiga que participa en el blog Segunda Cita (www.segundacita.blogspot.com) que el trovador anima, con tesón e inteligencia, desde hace cinco años en los necesarios y complejos espacios digitales. Desde allí se difunden informaciones, criterios e intercambios sobre la realidad de nuestra época, incluyendo los temas de la Cuba actual, en la búsqueda de una participación abierta y sincera, que contribuya, desde diversas visiones, al debate necesario.
L@s segundaciter@s quisieron festejar el cumpleaños de Silvio, que se celebra en noviembre, organizando durante meses la recolección de fondos para crear una obra artesanal y artística, basada en el dibujo que encabeza la página inicial de Segunda Cita. Ese dibujo, una viñeta creada por Silvio, que representa un ángel juguetón y pensativo, fue trasladado a la existencia corpórea en la pieza realizada por el joven artista Jorge Oliva. El autor, junto a Doris García y Yamiris Valle, segundaciteras que promovieron esta iniciativa cumpleañera, entregaron el regalo al trovador en el escenario del concierto.

Silvio recibió también en ese momento el Premio Gitana tropical que la dirección provincial de cultura de La Habana otorga a personalidades destacadas.

El tercer regalo cumpleañero llegó en las manos de un hermanito de oficio, Vicente Feliú, participante en los momentos iniciales de la fundación de la nueva trova cubana y tenaz impulsor del espacio Canto de todos. Se trataba del Premio Noel Nicola, que nos trajo, también desde la amistad y el cariño, la memoria de ese trovador tierno y agudo que nos dejó canciones de larga y ancha incidencia en la rica historia de la canción cubana.

Inmediatamente después de ese breve paréntesis Silvio inició, junto al trío Trovarroco, Niurka González y Oliver Valdés su concierto número 77, especialmente para la gente que se reunió allí, desde la tarde, en la Plaza del Cristo de La Habana Vieja. El “menú” inicial –que luego se extendió ante las solicitudes del público– incluyó quince canciones de Silvio, que el público se encargó de acompañar con sus voces. Entre ellas estuvieron algunas de las más inolvidables en distintas épocas, como “El Mayor”, “Ojalá” o “El necio” a las que se unieron canciones más recientes en el tiempo, entre ellas, dos estrenos mundiales: “Viene la cosa” y “Para no botar el sofá”, cuyas letras-poemas aparecieron por primera vez, en semanas recientes, en las páginas digitales del blog Segunda Cita.

Esa composición del concierto, también recorrido por la memoria y el cariño, mostró la diversidad de la poética del trovador y subrayó la necesidad de que asuntos de urgente reclamo actual –como los propuestos en “Viene la cosa” y “Para no botar el sofá” – formen parte del pensamiento de nuestros días. Ese pensamiento participante y comprometido tiene entre sus ricas fuentes nutricias, entre otras, las enseñanzas de la vida y la obra de Pablo de la Torriente Brau, como Silvio nos dijo al principio de este concierto, antes de abrirlo con la musicalización de “Elegía segunda”, el poema que Miguel Hernández dedicó al cronista de Majadahonda.

Por todas esas razones agradecimos mucho, en esa noche dedicada a homenajear y recordar, las palabras generosas de Silvio sobre la labor del Centro Pablo y nuestro A guitarra limpia. Aquí las compartimos y las repartimos entre la tanta gente hermosa y solidaria que hizo posible, en estas dos décadas, esa apuesta a favor de la imaginación y la belleza.