Fábula de los tres hermanos




De tres hermanos, el más grande se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
a cuanto iba a pisar.

De tanto en esta posición caminar,
ya nunca el cuello se le enderezó.
Y anduvo esclavo ya de la precaución,
y se hizo viejo queriendo ir lejos
con su corta visión.

E, e, e,
e, e, e:
ojo que no mira más allá, no ayuda al pie.
U, u, u,
u, u, u:
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

De tres hermanos, el del medio se fue
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar,
iba despierto y bien atento
al horizonte igual.

Pero este chico listo no podía ver
la piedra, el hoyo que vencía a su pie.
Y revolcado siempre se la pasó,
y se hizo viejo queriendo ir lejos,
adonde no llegó.

E, e, e,
e, e, e:
ojo que no mira más acá, tampoco fue.
U, u, u,
u, u, u:
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.

De tres hermanos, el pequeño partió
por la vereda a descubrir y a fundar.
Y para nunca equivocarse o errar,
una pupila llevaba arriba
y la otra en el andar.

Y caminó vereda adentro el que más,
ojo en camino y ojo en lo porvenir.
Y cuando vino el tiempo de resumir,
ya su mirada estaba extraviada
entre el estar y el ir.

E, e, e,
e, e, e:
ojo puesto en todo ya ni sabe lo que ve.
U, u, u,
u, u, u:
óyeme esto y dime, dime lo que piensas tú.